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Unidad de Tratamiento de Fatiga
Anormal
La "Fatiga Anormal" es un síntoma de
gran amplitud, en el sentido de que son muy numerosas las causas que
pueden producirla. El Síndrome de Fatiga Crónica / Encefalomielitis
Miálgica, es sólo una posible causa para este estado de fatiga.
Algunas situaciones clínicas que
cursan con gran fatiga, como por ejemplo, la fatiga de las
enfermedades autoinmunes (lupus, artritis, Colitis Ulcerosa,
Enfermedad de Crohn...), de algunas enfermedades neurológicas, la
fatiga del deportista, la secundaria a alteraciones del sueño, a la Fibromialgia, a situaciones de Estrés Postraumático, las
post-virales o parasitarias, e incluso la debida a la utilización de
algunos fármacos o sustancias tóxicas (como los antirretrovirales,
betabloqueadores, antidepresivos, fármacos biológicos, alcohol,
drogas, exposición a sustancias tóxico-químicas etc.), a pesar del
gran desconocimiento que todavía las envuelven, parecen tener
algunas características comunes que, independientemente del
diagnóstico, hacen que se trate de un síntoma que afecta mucho la
calidad de vida del enfermo, de forma homogénea y persistente en
todas las actividades de la vida diaria.
Una característica común a todas
ellas, es la afectación mitocondrial, que se produce ya sea como
causa o consecuencia de la enfermedad de base, en casi un 60% de los
enfermos afectados por cuadros de fatiga anormal persistente. Existe una clara corriente científica que considera a estos
cuadros de fatiga anormal, que cursan con intolerancia al ejercicio,
como una forma de las patologías mitocondriales del adulto, sin
expresión fenotípica (enlace
externo al artículo).
Lejos quedan las épocas en que estos
cuadros de fatiga eran atribuidos, de forma exclusiva, a patología
psiquiátrica y hoy sabemos que la prevalencia de trastornos psiquiátricos en
enfermos con fatiga anormal no parece ser superior a la de otras
poblaciones de control. Este criterio organicista hace de interés, abordar, de
forma científico-terapéutica los cuadros de fatiga anormal para evitar en la
medida de lo posible su persistencia o empeoramiento. Se ha
demostrado
que la detección y tratamiento precoz de cuadros de fatiga anormal
mejora el pronóstico y que si esto se asocia a la eliminación de
factores perpetuantes, el pronóstico aún es mejor, lo cual debe
tenerse muy en cuenta en los cuadros de fatiga anormal en niños y/o
adolescentes.
Nuestra Unidad de Tratamiento de
Fatiga Anormal ha estudiado minuciosamente toda la evidencia
científica y empírica existente sobre estos cuadros, valorando los
protocolos de tratamiento de los profesionales de más reconocido
prestigio internacional y teniendo en cuenta la frecuente
coexistencia con cuadros de Hiperreactividad y/o Sensibilidad
Química Múltiple, ha adaptado el reconocido protocolo del Dr.
Stephen Sinatra (cardiólogo) que intenta compensar el déficit de ATP
de producción mitocondrial.
Este protocolo incluye la
administración de: Ubiquinona (CoQ10), D-Ribosa, L-Carnitina y Magnesio,
a los
que
añadimos, en base a nuestras investigaciones, un expansor del
plasma, Ademetionina y ATP, segun criterios clínicos. La
administración requiere vía oral, intramuscular y endovenosa, por lo
que se aplica de forma semanal (una vez por semana), durante 8
semanas, en nuestro centro y bajo estricto control médico. El protocolo se asocia al cumplimiento de unas pautas específicas
higiénico-dietéticas dirigidas a la patología mitocondrial.
El déficit de Coenzima Q10 parece
estar bien documentado en muchos pacientes con SFC y también parece
influir negativamente en el pronóstico por inducir un factor de
riesgo cardiogénico (enlace
externo a la cita). La Ademetionina, la L-Carnitina y el
magnesio, son reconocidos candidatos al tratamiento sintomático del SFC (enlace
externo a la cita), aunque sabemos que los tratamientos de corto
plazo, no parecen ser efectivos, por lo que se requiere persistencia
en los mismos (enlace
externo a la cita). Algunos fármacos, como las estatinas,
bloquean específicamente la producción endógena de Coenzima Q10, lo
que requiere una cuidadosa evaluación del contexto clínico del
enfermo.
Estudios observacionales
(comunicación personal), evidencian mejorías clasificadas como
"buenas o muy buenas" en un 65% de enfermos, con resultados "sin
cambios" en un 27% y empeoramientos en un 3%. Se presentan efectos
adversos que obligan a suspender la pauta de tratamiento en un 5% de
enfermos sin que hayamos podido establecer, "a priori" la
pertenencia a cada uno de estos grupos del paciente propuesto para
el tratamiento. La impresión del enfermo de mejorar de sus
taquicardias frente a esfuerzos mínimos, a las pocas sesiones,
parece ser un buen indicador pronóstico de la efectividad, sin que
podamos afirmar ésto por el momento, de forma contundente.
La
impresión de mejoría se evalúa en base a las horas diarias de
operatividad del paciente (ventana operativa).
Las mejorías (física y neurocognitiva)
tienden a persistir con mantenimiento de la pauta oral, entre 6 y 18
meses, tras los cuales normalmente, se requiere una repetición de la
tanda de sesiones.
Las sesiones requieren la lectura
y aprobación de un consentimiento informado; se realizan de forma
ambulatoria y no precisan ingreso. Se recomienda permanecer en el
centro hasta dos horas despues.
Las sesiones se realizan en una zona libre de
sustancias químicas, higienizada de forma específica, en cómodos
sillones adaptados y se suministran
al paciente unas gafas que incorporan sistemas de sincronización de
ondas cerebrales que
puede utilizar si su nivel de hiperreactividad lo permite.
Consulte con su médico del IFR su
idoneidad para ser incluído en este protocolo si presenta un cuadro
de fatiga anormal persistente.
El tratamiento no se suministra sin
diagnóstico e indicación por parte del IFR.
aPara
saber más, en un nivel básico, recomendamos la lectura del libro de
la Dra. Sarah Myhill (doctora en medicina), sobre "Diagnóstico y
Tratamiento del Síndrome de Fatiga Crónica" (enlace
al pdf en inglés).
aPuede
consultar los precios de las sesiones de
nuestra Unidad de Fatiga Anormal, en éste
enlace interno. |