El Síndrome de Behcet es una enfermedad sistémica
que se caracteriza por la presencia de úlceras orales y genitales
recurrentes, y compromiso ocular. En 1990, un grupo de estudio
internacional desarrolló los siguientes criterios diagnósticos
estandarizados para el Síndrome de Behcet: úlceras orales
recurrentes, más dos de los siguientes: úlceras genitales
recurrentes, lesiones oculares, lesiones cutáneas o prueba de
patergia. La enfermedad tiene una distribución mundial, con una
prevalencia que varía entre 1/10 000 en Japón a 1/ 500 000 en los
países occidentales. Afecta fundamentalmente a adultos jóvenes (Int
Study Group 1990).
Es considerada como una enfermedad autoinmune
dado que la lesión patológica principal es la vasculitis, y
aproximadamente en el 50% de los casos se encuentran autoanticuerpos
circulantes dirigidos contra la membrana de la mucosa oral humana.
Se ha reportado la ocurrencia familiar de la enfermedad, y en
pacientes de los países del Mediterráneo este y Japón, la enfermedad
parece estar ligada a los antígenos de histocompatibilidad HLA-B5 y
HLA-DR5.
Las úlceras aftosas orales recurrentes son
habitualmente dolorosas, persisten durante una a dos semanas y curan
sin dejar cicatríz. El compromiso gastrointestinal se caracteriza
por úlceras de la mucosa intestinal. Las úlceras genitales son
similares a las orales. El compromiso cutáneo incluye foliculitis,
eritema nodoso, o un exantema símil acné. Sin embargo, la vasculitis
es poco frecuente. La reacción inflamatoria inespecífica de la piel
ante un rasguño o la inyección intradérmica de solución salina
(prueba de patergia) es una manifestación frecuente y específica en
pacientes japoneses y del Mediterráneo este.
El compromiso ocular es la complicación más
temida, ya que en ocasiones progresa rápidamente a la ceguera. El
compromiso ocular del Síndrome de Behcet incluye iritis, uveítis
posterior, hipopion, uveítis, oclusión de los vasos retinianos y
neuritis óptica.
La artritis del Síndrome de Behcet es una
artritis no deformante. Puede afectar las rodillas y tobillos. En la
cuarta parte de los pacientes puede producirse trombosis venosa
superficial o profunda. Si bien el tromboembolismo pulmonar es una
complicación rara, algunas veces se produce obstrucción de la vena
cava superior. La vasculitis de la arteria pulmonar se ha reportado
en el 5% de los pacientes (Moutsopoulos 1994).
El compromiso del sistema nervioso central
incluye hipertensión endocraneal benigna, cuadros símil esclerosis
múltiple, compromiso piramidal y trastornos psiquiátricos. Con
respecto a los hallazgos del laboratorio, generalmente se observa
aumento inespecífico de los marcadores de inflamación, aunque
también pueden encontrarse anticuerpos contra la mucosa oral humana.
La severidad del Síndrome de Behcet disminuye con el tiempo. Con
excepción de los casos con compromiso neurológico, la expectativa de
vida habitualmente no se afecta, y la única complicación seria es la
ceguera.
El tratamiento del Síndrome de Behcet es
sintómatico y empírico. Se han utilizado distintas intervenciones de
acuerdo a los síntomas: corticoides tópicos para el compromiso de
las mucosas, reposo y analgésicos para la artritis, aspirina y
dipiridamol para la tromboflebitis, y colchicina para las formas
leves del Síndrome. En el tratamiento de la uveítis y el compromiso
del sistema nervioso central, se han utilizado corticoides
sistémicos, azatioprina y ciclosporina.
Dado que en los últimos años ha surgido nueva
evidencia, se necesita una revisión sistemática para guiar a los
clínicos en el tratamiento de estos pacientes.
Se resumen los resultados de los estudios para
cuatro categorías principales: compromiso ocular, úlceras orales y
genitales, lesiones dérmicas y artritis.
Compromiso ocular
En el estudio de Aktulga 1980, no se observaron
diferencias en la mejoría del compromiso ocular entre colchicina y
placebo, con una odds ratio OR de 0.47 (IC del 95%: 0.06,
3.78).
En el estudio de BenEzra 1988 (ciclosporina vs
tratamiento convencional), los autores informaron que la mayoría de
los pacientes que recibieron ciclosporina tuvieron una mejor agudeza
visual luego del tratamiento. Sin embargo, no hubo diferencia en la
agudeza visual después de un mes, entre ciclosporina y tratamiento
convencional [DPP 0.070 (IC del 95%: -0.117, 0.257)]. Después de dos
años de tratamiento con ciclosporina, la agudeza visual se mantuvo
estable o mejor que al inicio en la mayoría de los pacientes, pero
no hubo diferencia entre ciclosporina y tratamiento convencional
[DPP 0.120 (IC del 95%: -0.163, 0.403).
En el estudio de Masuda 1989, el tratamiento con
ciclosporina se asoció con una mejoría significativa comparada con
colchicina en la frecuencia (OR 0.10, IC del 95%: 0.04, 0.23) y
severidad (OR 0.10 IC del 95%: 0.04, 0.23) de los ataques oculares
(p< 0.001 de acuerdo a los autores). Los síntomas clínicos mejoraron
significativamente en el grupo con ciclosporina, con una odds
ratio OR de 0.11 (IC del 95%: 0.03, 0.40, p< 0.001).
En el estudio de Ozyazgan 1992 (bajas dosis de
ciclosporina vs ciclofosfamida), la dosis promedio de
ciclosporina fue de 4.89 mg/kg/día durante los seis meses del
período de cegamiento. De acuerdo a los autores, la agudeza visual
mejoró significativamente (p< 0.0001) comparada con la observada al
ingreso en el estudio. Sin embargo, no hubo diferencia entre
ciclosporina y ciclofosfamida [DPP 0.800 (IC del 95%: -2.521,
4.121)]. No obstante, esta mejoría inicial desapareció durante la
fase sin cegamiento. La agudeza visual entre los 8 pacientes que
continuaron recibiendo ciclosporina hasta los 24 meses, fue similar
durante la fase sin cegamiento y al ingreso. No se observaron
cambios en la agudeza visual entre los pacientes que recibieron
ciclofosfamida, en ninguno de los tres puntos de corte, con
excepción de una tendencia al empeoramiento en la fase sin
cegamiento comparado con el ingreso al estudio. Si bien hubo una
tendencia hacia un menor número de ataques oculares en el grupo
ciclosporina, estos resultados no alcanzaron significación
estadística en los intervalos de tiempo evaluados por la DPP, a seis
meses de -0.140 (IC del 95%: -0.350, 0.070) y 12 meses DPP -0.110
(IC del 95%: -0.561, 0.341).
En el estudio de Yacizi 1990 (azatioprina vs
placebo), hubo dos grupos diferentes: con y sin compromiso ocular
previo. En el grupo sin compromiso ocular previo, 9 pacientes
desarrollaron enfermedad ocular durante el estudio, 8 de 13 que
recibían placebo, y 1 de 12 que recibían azatioprina [OR 0.11 IC del
95%: 0.02, 0.54) p= 0.008 por prueba exacta de Fisher]. Un paciente
del grupo placebo requirió una inyección de metilprednisolona para
controlar el empeoramiento de la enfermedad ocular.
En el grupo con compromiso ocular previo, 6 de 23
pacientes del grupo placebo debieron ser retirados del estudio por
enfermedad ocular severa, comparado con 0 de 25 pacientes del grupo
azatioprina (OR 0.10 IC del 95%: 0.02, 0.53). Catorce pacientes
tenían enfermedad uniocular al comienzo del estudio, 7 en cada
grupo. En 5 pacientes del grupo placebo y 0 del grupo azatioprina,
se afectó el ojo sano (OR 0.06 IC del 95%: 0.01, 0.46, p< 0.001).
Siete pacientes del grupo placebo tuvieron 15
episodios de uveítis con hipopion, comparado con un paciente del
grupo azatioprina que tuvo un único episodio (OR 0.16 IC del 95%:
0.03, 0.70). Este resultado alcanzó significación estadística en el
estudio (p= 0.018 por prueba exacta de Fisher). Seis pacientes (con
9 episodios) del grupo azatioprina y 10 pacientes (con16 episodios)
del grupo placebo, requirieron dosis altas de metilprednisolona (OR
0.42 IC del 95% 0.13, 1.39).
Incluyendo los datos de los seis pacientes
retirados del estudio por enfermedad ocular severa, la agudeza
visual promedio no se modificó entre la primera y la última visita
en el grupo azatioprina, comparado con un pequeño pero significativo
deterioro en la agudeza visual en el grupo placebo [DPP -0.910 (IC
del 95%: -1.962, 0.142) p< 0.025]. El empeoramiento en el grupo
placebo fue también evidente cuando se excluyeron del análisis los
datos de los 6 pacientes retirados (p< 0.01).
Ulceras orales y genitales
En el estudio de Aktulga 1980, no se observaron
diferencias en las aftas [OR 3.01 (IC del 95%: 0.56, 16.15)] o
úlceras genitales [ OR 2.30 (IC del 95%: 0.34, 15.44)] entre los
grupos colchicina y placebo.
En el estudio de Benamour 1991 (saliva autóloga
vs placebo), no hubo diferencias en la severidad de las aftas
orales [OR 1.36 (IC del 95%: 0.38, 4.87)] o las úlceras genitales
[OR 1.19 (IC del 95%: 0.21, 6.61)].
En el estudio de Davies 1988 no se observaron
diferencias entre aciclovir y placebo en cuanto a la frecuencia de
úlceras orales [DPP 3.3 (IC del 95%: -12.379, 18.979)] y úlceras
genitales [DPP 0.0 (IC del 95%: -9.283, 9.283)] durante el
tratamiento (p= 0.21 de acuerdo a los autores).
En el estudio de Hamuryudan 1991, el interferón
alfa tópico fue ineficaz en la prevención de nuevas úlceras [DPP
2.90 (IC del 95%: -4.396, 10.196)], y no disminuyó el número total
de úlceras en el grupo tratamiento [DPP 1.05 (IC del 95%: 0.082,
2.018)].
En el estudio de Masuda 1989, el tratamiento con
ciclosporina se asoció con una mejoría significativa de las aftas
orales, comparada con colchicina [OR 0.14 (IC del 95%: 0.06, 0.31)].
Los síntomas clínicos mejoraron de forma significativa en el grupo
ciclosporina comparado con el grupo colchicina [OR 0.11 (IC del 95%:
0.03, 0.40)].
Lesiones dérmicas
En el estudio de Masuda 1989, la ciclosporina
mejoró las lesiones dérmicas, comparada con colchicina [OR 0.30 (IC
del 95%: 0.12, 0.75), p< 0.01].
Artritis
En el estudio de Aktulga 1980 (colchicina vs
placebo), no se observaron diferencias significativas en la mejoría
de la artritis [OR 0.49 (IC del 95%: 0.05, 5.11)] o artralgias [OR
0.85 (IC del 95%: 0.06, 11.78)].
En el estudio de Calguneri 1996a (colchicina
vs colchicina más penicilina benzatínica) los pacientes del
grupo colchicina más penicilina benzatínica tuvieron
significativamente menos episodios de artritis comparado con los
pacientes que recibieron sólo colchicina [OR 0.09 (IC del 95%: 0.05,
0.19)]. El análisis de subgrupo de los pacientes sin antecedentes de
artritis, reveló una incidencia significativamente mayor de nuevos
episodios de artritis durante el seguimiento en los pacientes del
grupo colchicina vs los pacientes con tratamiento combinado
[OR 0.19 (IC del 95%: 0.04, 0.85), p< 0.001].
En el mismo estudio, la prueba de rangos
logarítmicos (log-rank test) evidenció un aumento
significativo en la duración media de los períodos libres de
artritis (p< 0.001) en los pacientes tratados con penicilina,
comparado con aquellos que recibieron sólo colchicina, por ej, 13.2
meses (rango 5-16.4 meses) versus 7.4 meses (rango 2-16
meses). Calculamos la desviación estándar utilizando el rango y la
regla de Chebyshev, y confirmamos este aumento estadístico en la
duración de los períodos libres de artritis, con una DPP de 5.80 (IC
del 95%: 4.608, 6.992). Por el contrario, no hubo diferencias entre
los grupos en la duración [OR -0.50 (IC del 95%: -2.449, 1.449)],
severidad [OR 0.73 (IC del 95%: 0.16, 3.38)] o patrón [OR 0.94 (IC
del 95%: 0.10, 8.71)] de los episodios de artritis que ocurrieron.
En el estudio de Moral 1995 (azapropazona vs
placebo), no se observaron diferencias entre los grupos con respecto
a la persistencia de la artritis [OR 1.62 (IC del 95%: 0.58, 4.53)],
la aparición de nuevos ataques de artritis [OR 0.61 (IC del 95%:
0.19, 1.98)] y la duración promedio de la artritis [DPP 0.200 (IC
del 95%: -4.085, 4.485)], durante las tres semanas de seguimiento.
La tumefacción articular, número de articulaciones dolorosas, y la
puntuación de la escala visual análoga mejoraron de forma
significativa en ambos grupos en todas las visitas comparado con el
ingreso al estudio, pero no hubo diferencias entre los grupos en
estos parámetros.
Marcadores de laboratorio
En el estudio de Yacizi 1990 (azatioprina vs
placebo), no se observaron diferencias significativas entre los
grupos en el recuento de glóbulos blancos [OR 2.78 (IC del 95%:
0.82, 9.42)].
En el estudio de Moral 1995 (azapropazona vs
placebo), no se observaron diferencias entre los grupos al día 21,
en el valor promedio de la PCR [DPP 1.0 (IC del 95%: -0.605, 2.605)]
o ERS [DPP 2.1 (IC del 95%: -11.277, 15.477)].
En el estudio de Davies 1988 (aciclovir vs
placebo) no se observaron diferencias entre los grupos en el
recuento de glóbulos blancos [DPP -0.1 (IC del 95%: -1.105, 0.905)],
inmunoglobulinas [DPP -0.10 (IC del 95%: -1.725, 1.525)],
hemoglobina [DPP -0.10 (IC del 95%: -0.780, 0.580)] o ERS [DPP 4.60
(IC del 95%: -1.477, 10.677)].