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¿Qué es la osteoporosis?
Es una enfermedad muy frecuente (en España afecta a 2,5 millones de
mujeres) que se caracteriza por una disminución de la
densidad de los huesos por pérdida del tejido óseo normal. Aunque no
es la única enfermedad del metabolismo oseo, sí es la más frecuente.
El hueso está correctamente calcificado,
pero existe menor cantidad de hueso por unidad de volumen. Esto
conlleva una disminución de la resistencia del hueso frente a los
traumatismos o la carga, con la consiguiente aparición de fracturas.
Según la OMS, es uno de los problemas
de salud más importantes y la ha calificado como "epidemia
intolerable".
El hueso es un tejido vivo, en constante renovación. Por un lado se
forma hueso nuevo (formación ósea), y, simultáneamente, se destruye
hueso envejecido (reabsorción ósea). Aparece osteoporosis cuando se
rompe el equilibrio entre ambas, porque disminuya la formación de
hueso nuevo, porque aumente la reabsorción, o por ambas causas
simultáneamente.
¿Cuáles son sus causas?
Sólo en un pequeño porcentaje de los casos conocemos las causas de
la osteoporosis. Son las osteoporosis secundarias, en las que ésta
aparece como consecuencia de otra enfermedad. Es el caso de
enfermedades endocrinológicas, como la diabetes, el hipertiroidismo
o los hipogonadismos, enfermedades reumáticas, como la artritis
reumatoide, enfermedades hematológicas como el mieloma o la
mastocitosis, o los casos de osteoporosis relacionados con el uso de
algunos fármacos como los corticoides o la heparina. En el 70% de
los casos, la influencia genética es muy importante.
Sin embargo, la gran mayoría de enfermos tienen una osteoporosis
primaria, en la que distinguimos tres grandes grupos, la
osteoporosis idiopática juvenil o del adulto, sin causa conocida, la
osteoporosis tipo I o postmenopáusica, en la que influye
decisivamente la falta de estrógenos que se produce en la mujer en
ese periodo de su vida, y la osteoporosis tipo II o senil, que es la
producida por el envejecimiento.
Existen también numerosos factores que aumentan la pérdida de masa
ósea que acompaña la edad, y que, por tanto, multiplican el riesgo
de padecer osteoporosis y sus consecuencias. Entre ellos cabe
destacar la inmovilización, el tabaco y el alcohol.
Recientes investigaciones, atribuyen
un aumento en la frecuencia de fractura de cadera en aquella
pacientes que han tomado, durante más de un año (ingesta
prolongada), fármacos para la acidez del estómago de los llamados
"Inhibidores de la bomba de protones (IBP)" (JAMA, 2006;
296:2947-53). Al parece, y aunque no se ha comprobado en humanos, la
disminución de la acidez gástrica, afecta a la absorción de las
sales de calcio, lo que podría conducir a una disminución de la
densidad mineral ósea. En estos enfermos se recomienda incrementar
la ingesta de calcio .
¿A quién afecta esta enfermedad?
Se trata de una enfermedad que puede afectar a cualquier persona.
Con el paso de los años todas las personas van perdiendo masa ósea,
por lo que la osteoporosis es especialmente frecuente a partir de
los 70 años. También las mujeres en los primeros años después de la
menopausia son un grupo especialmente afectado por esta enfermedad.
A partir de los 50 años, muchas mujeres sufren la enfermedad sin
saberlo.
Las personas delgadas parecen tener
más predisposición genética para syfrir osteoporosis.
Se calcula que sólo un 10 % de
enfermos con Osteoporosis, reciben el adecuado tratamiento para esta
enfermedad.
Factores relacionados con la
Osteoporosis
-
Antecedente de fractura o fracturas a
partir de los 50 años.
-
Fractura materna del fémur.
-
Edad avanzada (> 65 años)
-
Bajo peso (< 50 Kg.)
-
Menopausia precoz, espontánea o
quirúrugica (< 45 años)
-
Baja ingesta de calcio
-
Inactividad física prolongada
-
Fármacos: corticoides, inhibidores de
la aromatasa (utilizados en el cáncer de mama y de las
gonadotropinas), hidantoína.
-
Enfermedades que favorecen la
osteopenia: hipertiroidismo, trasplantes, síndrome de Cushing,
enfermedades del hígado, hiperparatiroidismo, enfermedades
inflamatorias crónicas y anorexia nerviosa, entre otras.
¿Cuáles son los síntomas que
produce?
La osteoporosis no produce síntomas, no duele ni causa ninguna
alteración en sí misma. Sin embargo, al producirse gran fragilidad
en los huesos, aparecen con gran frecuencia fracturas óseas, que son
las que condicionan los síntomas en estos enfermos.
Hasta hace poco se pensaba que la
causa de esta osteoporosis postmenopáusica era el déficit de
estrógenos pero recientes investigaciones sugieren que el incremento
de la actividad de la hormona folículo estimulante (FSH), puede
jugar un papel importante, lo que abra una vía a nuesvas
posibilidades terapéuticas.
Las fracturas más frecuentes en la
osteoporosis de la mujer postmenopáusica son las fracturas
vertebrales, que producen dolores muy agudos en la espalda y
condicionan la aparición progresiva de deformidades de la misma,
fundamentalmente disminución progresiva de la talla por
aplastamientos vertebrales. Este dolor puede dar paso a un dolor
sordo y más continuo, producido por microfracturas, y que muchas
veces es el síntoma que lleva al diagnóstico. La osteoporosis del
anciano produce típicamente fracturas en los huesos largos, sobre
todo en la muñeca, y más aún en el fémur, siendo la responsable de
las típicas fracturas de cadera de las personas mayores.
¿Cómo se diagnostica?
No existen alteraciones de los análisis básicos que permitan hacer
el diagnóstico.
Aun
cuando el diagnóstico de certeza se obtiene con el estudio de la
biopsia del hueso, en la práctica habitual se utilizan diversas
técnicas radiológicas para el diagnóstico, que además son también
útiles para valorar la evolución de la enfermedad y la respuesta al
tratamiento, siendo la más importante de ellas la Densitometría, que
debería realizarse en todas las mujeres postmenopaúsicas, aún sin
factores de riesgo específicos.
Las más inespecíficas son las
radiografías simples de los huesos afectados, que muestran
osteoporosis cuando ésta ya está bastante avanzada. En los últimos
años se han introducido los distintos modelos de densitómetros, que
son capaces de medir la densidad del hueso respecto a un patrón
determinado.
¿Cómo se trata la osteoporosis?
Como medidas generales, es necesario hacer mención de la dieta, rica
en calcio y baja en proteínas, la abstención de tóxicos como el
tabaco y el alcohol, y el
ejercicio físico habitual. Cuando la dieta no garantiza una cantidad
adecuada de calcio, deben administrarse suplementos, teniendo en
cuenta que las necesidades de calcio son de unos 1000 mg al día, y
aumentan en el embarazo o en la menopausia (hasta 1200-1550 mg/dia).
Es importante recordar que el calcio sólo no ha demostrado eficacia
en disminuir las fracturas de las enfermas con osteroporosis.
En los últimos años se han acumulado datos suficientes para
demostrar la importancia que la Vitamina D, a dosis elevadas, tiene a la hora de evitar
las pérdias excesivas de masa ósea que se producen por causa de la
edad así como para reconocer su papel fundamental en la función
muscular.
La Vitamina D no se obtiene con
facilidad a través de la dieta, sino que su principal fuente es la
luz del sol y pese a las abundamentes horas de sol en España, la
insuficiencia de Vitamina D en las personas mayores es generalizada.
La exposición solar adecuada de unos 15-20 minutos al día, al menos
3 días a la semana es importante para mantener la síntesis de
Vitamina D.
Hoy en día se recomienda suplementar
el tratamiento de la osteorporosis con Vitamina D. La Vitamina D se
obtiene de los pescados grasos (salmón, atún, sardinas...), de sus
enlatados y conservados, yema de huevo, leche, queso y mantequilla o
margarina. La dosis diaria recomendada oscila entre las 400 y 600
UI/dia (aumenta a medida que aumenta la edad), y la dosis media que
ingiere la población española está entre las 60 y 200 UI/día.
En el tratamiento de la osteoporosis, y también en su prevención, se
utilizan
fármacos que disminuyen la reabsorción de hueso. Entre
ellos se encuentran los anticatabólicos y antiresortivos,
bisfosfonatos, alendronato, risedronato, ibandronato, los
moduladores selectivos de los receptores estrogñenicos, como el
raloxifeno o las calcitoninas, los anabólicos u osteoformadores,
como los análogos de la PHT (ver más adelante) y los llamados de
"acción mixta", como el ranelato de estroncio. Estos fármacos
permiten llegar a detener la pérdida de masa ósea y evitar o
retrasar las fracturas, que son la principal consecuencia de la
enfermedad. Los estrógenos, antes ampliamente utilizados, han
perdido papel en el tratamiento de la osteroporosis, esencialmente
por sus efectos secundarios (aumento de riesgo de cáncer de mama,
cardiopatía isquémica, accidente cerebral vascular y tromboembolismo
venoso).
Aunque teóricamente el flúor es un fármaco que puede aumentar la
formación de hueso, el hueso producido parece tener una menor
calidad y, por tanto, una menor resistencia, por lo que su uso no se
ha extendido y no existen en España preparados disponibles.
La lucha contra el sedentarismo
mediante la práctica de una actividad física moderada es un aspecto
relevante en el tratamiento de la enfermedad.
Nuevas formulaciones galénicas, como
por ejemplo el Ibandronato, permiten mejorar el cumplimiento de la
medicación, pues son de una sólo toma oral mensual.
En la osteroporosis grave se utiliza
actualmente la Teripartida (via subcutánea), pero una nueva molécula
específicamente formadora de hueso, la PTH (Hormona Paratiroidea
Humana Endógena), que se administra por vía subcutánea, parece
llamada a sustituirla.
El Ácido Zolendrónico, se administra
de forma endovenosa, durante 15 minutos y en una sola aplicación
anual, lo que permite una gran adhesión al tratamiento. Presenta
efectos secundarios frecuentes, como arritmias, inusuales en otros
tratamientos para la osteoporosis. Mejora la densidad ósea y
disminuye el riesgo de fractura vertebrañ y de cadera de forma muy
significativa.
DECÁLOGO DE LA OSTEOPOROSIS
1. Nunca se debe atribuir al
envejecimiento fisiológico. Es una alteración patológica del proceso
de renovación del hueso (remodelado).
2. Puede afectar a ambos sexos. Aunque es una enfermedad que afecta
predominantemente a la mujer, los hombres mayores también pueden
padecerla.
3. Su complicación más grave y frecuente son las fracturas por
fragilidad. Las fracturas disminuyen la capacidad funcional del
anciano, pudiendo llegar a ser causa de dependencia y, además,
acortan su vida.
4. La producción de una fractura por fragilidad es causa suficiente
para establecer el diagnóstico. Actualmente ya no se considera
necesaria la medición de la masa ósea para establecer el diagnóstico
tras una de estas fracturas.
5. Una dieta rica en calcio y vitamina D es esencial para su
prevención. El pico máximo de masa ósea se alcanza en la tercera
década de la vida. No obstante, sigue siendo importante el contenido
de calcio de la dieta a todas las edades. Para las personas mayores,
ésta debe contener entre 1.200 y 1.600 mg/día.
6. El ejercicio físico también es indispensable. Una persona inmóvil
pierde calcio por orina disminuyendo la densidad del hueso. Por
tanto, debe ser prioritario mantenerse activo y en forma.
7. Se deben evitar tóxicos como el café, alcohol y tabaco. Todos
ellos favorecen la desmineralización del tejido óseo.
8. Las caídas favorecen las fracturas por fragilidad. Detectar
factores de riesgo de caídas prevendrá muchas complicaciones. Por
ello es conveniente no acumular fármacos, revisar periódicamente la
tensión arterial, la vista y el oído, acudir al médico en caso de
inestabilidad y retirar todos los obstáculos que puedan entrañar
algún peligro.
9. Hay que tratarla siempre. Una vez diagnosticada la enfermedad, es
absolutamente necesario instaurar un tratamiento adecuado, sea cual
sea la edad del paciente.
10. La instauración de un tratamiento específico no evita la
aplicación de las medidas preventivas antes comentadas. El ejercicio
físico y la ingesta de dosis suplementarias de calcio y vitamina D
son medidas preventivas complementarias que hay que mantener
siempre.
aLe
recomendamos que acceda a nuestro
Foro de Pacientes, donde podrá contactar con otros afectados y
con profesionales, obteniendo información veraz y contrastada.
aRecientes
reportes han informado de efectos secundarios de dolor y severa
fatiga en pacientes bajo tratamiento con Bisfosfonatos (Alendronato,
Risedronato...). Consulte con su médico si hace poco que ha iniciado
su tratamiento e inicia dolor e intensa fatiga (enlace
externo a la nota de la FDA).
aPara
saber más puede acceder al siguiente enlace que contiene unos
extensos documentos actualizados (2004) del Departamento de Salud
Pública de los Estados Unidos (enlace externo a página en inglés):
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