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La aparición,
cada vez más frecuente, de casos relacionados con el Síndrome de
la Intolerancia Química Múltiple, trastorno, o grupo de
trastornos, de salud conocido también con otros muchos nombres,
afecta de manera directa el ámbito de la salud laboral y de la
política preventiva. La dificultad de su diagnóstico, por las
limitaciones de los criterios empleados al efecto, los
innumerables factores determinantes de la aparición de los
casos, y el hecho de que puede afectar no solamente a
trabajadores que manipulan productos químicos, sino también a
los de aquellas actividades carentes, en principio, de este tipo
de implicación, lo convierten en motivo de controversia
científica y, a la vez, amplían el ámbito de incidencia de
nuevos casos de manera difusa a prácticamente todo el campo de
la actividad laboral. En el presente trabajo se hace una breve
revisión general de todos los aspectos implicados, al tiempo que
se comentan algunos de los avances más recientes. |
Introducción
El trastorno en la
respuesta fisiológica de determinados individuos frente a una
multiplicidad de agentes y componentes que se encuentran en el medio
ambiente,
alimentos o incluso medicamentos, con la serie de características
que más adelante se definen, recibió la denominación de
"Intolerancia Química Múltiple" o "Síndrome de Intolerancia Química
Múltiple" a mediados de los años 80. Se le conoce también como
"enfermedad del siglo XX", "enfermedad ambiental" o, incluso,
"enfermedad ecológica". Tanto por su origen como por sus
características es objeto de intensa discusión porque la mayoría de
los "casos" de este trastorno tienen muy pocos aspectos comunes,
dada la variedad de síntomas que presentan las personas afectadas y
el grado mismo de su afectación. También existe una clara
controversia en cuanto a los criterios médicos que hay que aplicar
para su diagnóstico. Y es posible, además, que no se trate de un
solo trastorno sino de muchos trastornos distintos que obedezcan a
diferentes mecanismos.
Las estimaciones
de los casos existentes de este trastorno o condición en la
población son absolutamente dispares. En EEUU, según datos de
algunos autores, sería del orden del 2% hasta algo menos del 10 % de
la población general; aunque según otros, la cifra real no llegaría
al 1%. Entre las personas afectadas hay un predominio de mujeres y,
si bien hay unas manifestaciones que son las más frecuentes (en el
sistema nervioso central, respiratorio y gastrointestinal), en
general, pueden tener su origen en cualquier sistema. Inicialmente,
al estudio de este tipo de trastornos, así como a la búsqueda de
soluciones, se les dio un enfoque estricta y exclusivamente médico.
Los profesionales que los trataban se consideraban especialistas en
"ecología clínica".
Ocasionalmente,
este tipo de trastorno o condición en algunos individuos tiene su
origen en la presencia de contaminantes a bajas concentraciones en
el interior de edificios, aunque la mayoría de personas que han
manifestado malestar como consecuencia de un ambiente interior no
desarrolla sensibilidad química. Por su relación con estos problemas
de contaminación del aire interior, el NIOSH ya en 1985 había
estudiado un total de 356 edificios, públicos y privados. Como
consecuencia de la crisis del petróleo de 1973, cambió el diseño de
los sistemas de ventilación, calefacción y aire acondicionado de los
edificios, con una notable reducción de la renovación del aire, bajo
la nueva exigencia de su estanqueidad.
Por todo ello,
dada la complejidad y variantes de los trastornos y/o enfermedades a
que se alude con las denominaciones arriba indicadas, según la
conclusión de un panel de expertos convocado por la OMS (1996), la
denominación de enfermedad ambiental idiopática o, mejor,
Intolerancia Ambiental Idiopática (IAl, Idiopathic Environmental
Illness, Idiopathic Environmental Intolerance, IEl) debería
sustituirlas a todas ellas, por las razones que se exponen en el
apartado "5. Criterios de consenso".
Conviene hacer
hincapié en que el sufrimiento de algunas de las personas afectadas
puede llegar a ser importante como consecuencia de los padecimientos
físicos de la enfermedad y de las limitaciones de vida a que
frecuentemente se ven sometidas, al reducir drásticamente su
capacidad laboral y su autonomía personal: el entorno físico y/o el
ambiente químico fácilmente les resultan hostiles, por lo que deben
evitar aquellos entornos que, por propia experiencia, han comprobado
que les causan reacciones indeseadas o adversas. Por todo ello, la
consideración de los afectados dentro de la sociedad es realmente
muy discutida: a menudo están en entredicho, son víctimas del
rechazo médico y social por ser considerados como simuladores y, en
consecuencia, no obtienen el lógico beneficio de una atención
sanitaria y de otras prestaciones adecuadas a su situación. No hay
duda de que se trata de un trastorno, o grupo de trastornos, que
ocasionan sufrimientos cuya magnitud no se puede evaluar más que por
las consecuencias físicas, psicológicas y sociales en las personas
que los padecen; las dudas existen en cuanto a las causas, origen,
mecanismos y algunas otras características de la (o la
IQM).
Definiciones
Hay una gran
variedad de situaciones y/o condiciones de las personas afectadas
difíciles de distinguir. De hecho, no todas las denominaciones
empleadas para este tipo de trastornos significan exactamente lo
mismo. Los agentes causantes son de lo más variado; van desde
agentes ambientales, como las pinturas y el humo, pasando por
plaguicidas y disolventes hasta el calor o el herpes zoster,
incluidos alimentos, aditivos alimentarios, y medicamentos, como
puede verse en la tabla 1. Así mismo, tal como muestra la tabla 2,
los síntomas manifestados varían ampliamente según los sistemas
afectados y, dentro de cada uno de ellos, hay distintas variantes.
No obstante, los más frecuentes son dolor de cabeza, mareo,
debilidad, confusión, dificultad de concentración, opresión
pectoral, trastornos gastrointestinales, ansiedad y disnea.
TABLA 1
Agentes más frecuentemente señalados como causantes de IQM o IEI
-
Disolventes orgánicos, pinturas y lacas para acabados
(xileno, cloruro de metileno, destilados de petróleo, éteres
de glicoles, tricloroetano)
-
Plaguicidas (diazinon, gution, y otros organofosforados)
-
Humos
diversos y humos de soldaduras
-
Metales
(níquel, plomo)
-
Sustancias
químicas diversas (formaldehído, freón, etanol, ácido
nítrico, ácido clorhídrico, toluendiisocianato)
-
Polvo
(madera, remolacha, azúcar)
-
Alimentos
-
Ciertas
enfermedades (sarna, herpes zóster)
-
Productos
de perfumería y ambientadores (champú, barnices de uñas y
quitaesmaltes, colonias, lociones de afeitado, cosméticos
varios, desodorantes de loca les)
-
Estrés y
caídas en el trabajo
-
Muebles
-
Papel
-
Edificios
nuevos
El sentido
de arriba abajo da una idea aproximada de la frecuencia
decreciente de tales agentes supuestamen te implicados. |
Muchos pacientes
con un diagnóstico de "enfermedad ambiental", realizado por
"ecólogos clínicos", han sido diagnosticados, por otros
especialistas de la correspondiente especialidad, como aquejados de
un trastorno de tipo psiquiátrico, ansiedad o depresión, aunque
estos diagnósticos son sistemáticamente rechazados por el propio
paciente. Muchas de las personas afectadas ya presentaban, con
anterioridad al momento del estudio, dificultades psicológicas,
incluyendo la depresión, ansiedad, somatización, estrés y
enfermedades funcionales relacionadas con el estrés. Para algunos
investigadores la IQM no constituye una enfermedad en el sentido
característico del término, por lo que consideran que no puede ser,
en rigor, objeto de diagnóstico; para ellos no es sino una condición
o incluso, para ser más precisos, un fenómeno. Para estos
investigadores, pues, la IQM no sería una "verdadera enfermedad", en
el sentido usual de esta expresión. En general, la aceptación del
síndrome de la IQM por parte de los investigadores depende de los
criterios diagnósticos empleados, exigiendo una constancia en los
resultados obtenidos por procedimientos objetivos validados,
circunstancia que, en rigor, no se da en el caso de la IQM.
TABLA 2
Sistemas/órganos implicados y principales síntomas referidos por las
personas afectadas
-
SISTEMA NERVIOSO CENTRAL:
Dolor de cabeza, fatiga, irritabilidad, pérdida de memoria y
capacidad de concentración, disfunciones cognitivas,
insomnio, cambios de humor, depresión y ansiedad.
-
MUSCULOESQUELÉTICO:
Entumecimiento, debilidad, dolor muscular, tensión muscular,
falta de coordinación, dolor articular.
-
RESPIRATORIO: Dificultad
respiratoria, tos, ronquera, otitis recurrente, rinitis,
afonía.
-
CARDIOVASCULAR: Dolor
pectoral, palpitaciones, ritmo irregular, taquicardia,
hipertensión.
-
GASTROINTESTINAL: Espasmo
esofágico, náuseas, vómito, diarrea recurrente,
estreñimiento, cambios de apetito, anorexia.
-
PIEL Y MUCOSAS,
OJOS:Irritación, prurito, eczema, irritación cutánea,
hinchazón facial, dolor de garganta, irritación y dolor
ocular.
-
GENITOURINARIO:Trastornos
menstruación, vaginitis, dolor, disuria, retención urinaria,
impotencia.
|
Cullen definió la
Intolerancia Química Múltiple en 1987 como "un trastorno adquirido
caracterizado por síntomas recurrentes, referibles a múltiples
sistemas orgánicos, que se presentan como respuesta a la exposición
demostrable a muchos compuestos sin relación química entre sí a
dosis muy por debajo de las que se han establecido como causantes de
efectos perjudiciales en la población general". Este autor utilizó
el término en plural (Multiple Chemical Sensitivities, MCS),
precisamente para poner de relieve la multiplicidad de
manifestaciones, orígenes y procesos implicados.
La definición de
caso se basa en los siete grandes rasgos que caracterizan este
trastorno, según este autor:
-
Se trata de un
desorden adquirido, relacionado con una(s) exposición(s),
insulto(s) o enfermedad(es) documentable(s) del ambiente. Este
criterio restringe la aplicación a pacientes que desarrollan los
síntomas por primera vez después de un encuentro con su ambiente,
excluyendo aquellas personas con problemas permanentes de salud,
aunque puedan desarrollar ciertos síntomas atribuibles a
sustancias químicas.
-
Los síntomas
implican más de un sistema orgánico. Limita la atención a
afectados con síntomas muy complejos.
-
Los síntomas
aparecen y desaparecen en respuesta a estímulos predecibles. Esto
excluye los pacientes cuyos síntomas permanecen constantes, sin
variación, o que, en gran parte, no están relacionados con las
exposiciones.
-
Los síntomas son
provocados por exposiciones a sustancias químicas de clases
estructurales y modos de acción toxicológicos diferentes. Esto lo
distingue de las reacciones alérgicas, que se desencadenan por
sustancias específicas o muy estrechamente relacionadas
-
Los síntomas son
provocados por exposiciones que son demostrables, aunque de bajo
nivel. Significa que otras personas, distintas del afectado, son
capaces de percibir la presencia de la sustancia, por el olor, p.
ej., aunque sin producirles molestias.
-
Las exposiciones
que provocan los síntomas han de ser muy bajas, entendiendo por
tales aquellas que están varias veces la desviación estándar por
debajo de las exposiciones promedio que se conocen que son capaces
de causar respuestas adversas en las personas. Puesto que, en
general, no se tiene un conocimiento cierto de las concentraciones
promedio que desencadenan respuestas adversas o desagradables en
la mayoría de las personas "normales", una regla sencilla lo
constituye el que tales exposiciones serían inferiores al 1% del
valor de los criterios higiénicos ambientales usuales (TLV).
-
No hay ninguna
prueba funcional orgánica única que pueda explicar los síntomas.
Esta característica excluye los individuos cuyos síntomas se
puedan atribuir a broncoespasmos, vasoespasmos, o a cualquier otra
lesión o condición reversible que se pueda identificar o tratar
específicamente.
La Intolerancia
Ambiental Idiopática se define (Sparks, 2000) como "un trastorno
adquirido con síntomas recurrentes múltiples, relacionado con
múltiples factores ambientales tolerados por la mayor parte de las
personas y que no se explica por ningún trastorno médico o
psiquiátrico". Lo más importante de esta definición es que su
amplitud es mayor que la del síndrome de IQM (y la de enfermedad
ambiental, EA), denominaciones a las que debería sustituir, aunque
con sus variantes aún se siguen empleando, y trata, además, de
centrarse en otros padecimientos, con etiquetas difíciles de
establecer, reconocidos en pacientes que refieren síntomas que ellos
atribuyen a exposición ambiental, como el "síndrome del edificio
enfermo" y el "síndrome de la Guerra del Golfo". Con todo, y
precisamente porque la denominación IQM se sigue empleando, los
distintos aspectos que se tratan a continuación se refieren
básicamente a esta etiqueta que, por lo dicho, quedaría incluida en
la más amplia de .
Características
La mitad de las
personas afectadas manifiestan tener dolor de cabeza, debilidad,
problemas de memoria, falta de energía, congestión nasal, dolor o
compresión en la garganta y molestias en las articulaciones (de los
sistemas nervioso central, neuromuscular, respiratorio, y
esquelético, respectivamente), alrededor de casi un tercio refieren
otros síntomas, de otros sistemas orgánicos, como son dolor
abdominal, náuseas, trastornos visuales, opresión pectoral, etc.
Todos estos síntomas son referidos por los afectados por la IQM con
una frecuencia mayor que por la población general, especialmente los
que se refieren al sistema nervioso central, la piel, vías bajas del
aparato respiratorio, y los generales de tipo sistémico.
Una cuestión
importante es lo limitado de los datos existentes sobre la
exposición química, tanto la inicial, a partir de la cual se
desarrolla el proceso, como de las posteriores, desencadenantes de
las nuevas crisis o episodios subsiguientes. Mientras en un estudio
el 80% de los afectados dicen saber, cuándo, dónde y qué sustancia
originó el trastorno (el 60% de los cuales lo relacionan con los
plaguicidas), en otro la mayoría de los participantes es incapaz de
identificar todas estas circunstancias. Los resultados de los
ensayos de provocación a doble ciego con las sustancias implicadas,
llevados a cabo en grupos de pacientes distintos, discrepan
ampliamente, lo que también va en contra de la credibilidad del
síndrome. Tanto o más importante aun, es el hecho de que, en muchos
casos, no está demostrada la relación entre las exposiciones
químicas y el desencadenamiento de las respuestas en las personas
afectadas por el IQM. En este mismo sentido, conviene señalar que
existe, entre estas personas, una profunda "creencia" en una
relación entre las exposiciones químicas y la aparición de síntomas,
aunque a menudo falten pruebas. Por falta de datos fiables de las
exposiciones, no se puede comprobar si tras una exposición inicial
(actuando como estímulo iniciador) tiene lugar un descenso del
umbral de respuesta, a consecuencia del cual estímulos posteriores
desencadenarían respuestas similares. La consecuencia de todo ello
es que se admite que existe una relación entre una exposición y una
enfermedad (si se considera que realmente lo es) aunque no exista
una clara relación exposición-respuesta (dosis-respuesta). Teniendo
presentes estas dificultades, a continuación se comentan los
posibles mecanismos por los que se podría desarrollar la IQM en un
sujeto.
Posibles
mecanismos causales de la IQM
Básicamente, para
dar razón de la existencia de este trastorno, se han señalado cuatro
tipos de mecanismos: dosis-dependiente, de tipo biológico, de tipo psicogénico, y
combinaciones de ambos.
Mecanismo
Dosis-Dependiente
En todas las
personas, una dosis determinada de sustancias tóxicas, induce una
afectación sistémica amplia grave que se cronifica en la mayoría de
casos y que se acompaña del desarrollo de una IQM como respuesta a
una hiperreactividad de gran participación del Sistena Nervioso
Central.
En el mecanismo
Dosis-Dependiente, la expresión fenotípica es irrelevante.
Mecanismos de
tipo biológico
Déficit
inmunológico
Fue uno de los
mecanismos inicialmente considerados como implicados en la génesis
de este trastorno en Estado Unidos, pero nunca se dieron
explicaciones de los resultados obtenidos coherentes con los
trastornos manifestados por los afectados. En ningún estudio se ha
descrito un patrón constante de alteraciones de tipo inmunológico
indicativo de un déficit específico. Los trabajos de los últimos
diez años reafirman la inexistencia de tal patrón en relación con la
IQM. Por tanto, la relación entre ambos tipos de alteraciones es muy
improbable.
Trastornos
respiratorios
Se ha postulado la
implicación de la mucosa respiratoria, y en el mecanismo estarían
implicadas las neuronas de fibras c (fibras que se encuentran desde
la nariz hasta las vías respiratorias inferiores), que, en los
experimentos con animales, al ser estimuladas liberan neuropéptidos
(parecidos a proteínas pero de mucho menor peso) que pueden causar
dilatación y constricción de vasos sanguíneos y vías respiratorias.
Pero este mecanismo no explicaría la amplia respuesta en distintos
sistemas (multisistémica) observada en los afectados. La llamada
inflamación neurogénica se desarrollaría a través de la liberación
de sustancias (como la sustancia P) en las terminaciones de los
nervios sensoriales, provocando una respuesta inflamatoria local. En
cuanto al resto de los sistemas orgánicos afectados, el mecanismo
podría ser, o bien por liberación de las denominadas interleukinas
en las mucosas, que ejercerían una acción sobre actividad del
sistema nervioso central (aunque normalmente estas sustancias actúan
sólo de manera local), o bien por la llamada conexión neural o
neurogénica, una forma de entrecruzamiento entre vías nerviosas (del
tipo, por ejemplo, determinante de respuestas respiratorias, o
urticaria, como consecuencia de alergias alimentarias, o de los
síntomas respiratorios y sudoración facial por ingestión de comida
picante). En cualquier caso, dada la complejidad de las respuestas
observadas y la falta de apoyo directo de resultados experimentales
en pacientes con IQM, la relación de causalidad permanece oscura.
El sistema
límbico - olfatorio
Según esta teoría,
la respuesta multisistémica desencadenada por un agente químico se
debería a las interconexiones entre el nervio olfativo (responsable
del sentido del olfato) y una parte del cerebro (el sistema
límbico), considerado como centro de las emociones del sujeto, una
zona del cual, es muy vulnerable a la sensibilización, el proceso en
virtud del cual la exposición repetida a un agente específico tiene
como consecuencia una respuesta aumentada por parte del organismo, a
dosis inferiores a las normalmente esperadas para provocar una
respuesta. Experimentalmente, se comprueba que los estímulos
iniciales no afectan el comportamiento de los animales, pero al
final manifiestan una clara susceptibilidad (se desencadenan ataques
convulsivos), o bien puede observarse una progresiva amplificación
de la respuesta frente a la exposición química (o física)
intermitente. Este último mecanismo experimental en animales
expuestos a distintas sustancias químicas, tiene un gran parecido
con la IQM en el hombre. Así pues, experimentalmente, una vez
determinadas sustancias han alcanzado el cerebro a través del
sistema olfatorio, podrían influir en el comportamiento del
individuo, por la relación existente entre esa parte del cerebro
(sistema límbico) y determinadas formas de comportamiento, de una
manera que teóricamente podría ser similar a lo que ocurre en los
individuos afectados de IQM.
Pérdida de
tolerancia inducida por agentes tóxicos
Es la teoría más
reciente para tratar de explicar la IQM en términos toxicológicos,
teniendo en cuenta que las respuestas se producen a niveles muy por
debajo de los considerados como tóxicos. Se trataría de un proceso
en dos fases, la inicial, de pérdida de tolerancia, causada por la
exposición química, y la subsiguiente, de respuestas
desproporcionadamente elevadas a otras sustancias. El mecanismo
podría ser similar al de la adicción a las drogas, aunque los
pacientes de la IQM no responderían primariamente a estas
sustancias. Esta teoría no explica la enfermedad sino la forma de
manifestarse los síntomas que experimentan las personas afectadas.
Teorías
psicogénicas
Respuesta
condicionada
Se basa en la
teoría de los reflejos condicionados de Pavlov, de modo que
estímulos aparentemente ¡nade cuados podrían producir respuestas
somáticas, especialmente cuando la exposición química del sujeto ha
sido traumática. Entre los agentes traumáticos concomitantes se
encontraría, según Staudenmayer, el abuso sexual durante la
infancia, que se hallaría presente en el 60% de los pacientes del
grupo estudiado por este autor, y que habría actuado como elemento
condicionante, lo que explicaría que los síntomas de estos pacientes
mejorasen tras un tratamiento con psicoterapia.
Trastornos
psiquiátricos
Se ha relacionado
la IQM con la relativamente alta incidencia de estas depresivos o de
ansiedad. Así, la frecuencia de rasgos anómalos, trastornos de
personalidad, síntomas de hipocondría era anormalmente elevada en
grupos de individuos con enfermedad ambiental, sugiriendo que se
podría tratar de sujetos con problemas emocionales no reconocidos.
Se podría considerar la IQM como un trastorno fóbico, consecuencia
de un condicionamiento; con un origen psicosomático, a tenor de los
elevados niveles de depresión, ansiedad y estrés en muchos de los
pacientes estudiados en distintos grupos y por diferentes autores.
Criterios de
consenso y recomendaciones
Por todo lo hasta
aquí expuesto en cuanto a la complejidad de la condición o efecto
que de manera genérica denominamos IQM, y dada la magnitud
cuantitativa y la dimensión social del problema que representa este
tipo de trastorno (entre el 2 y 6% de civiles adultos diagnosticados
de este síndrome, respectivamente en California y Nuevo Méjico,
aparte de los soldados de la guerra del Golfo), en la sociedad
norteamericana se ha llegado a un principio de acuerdo.
Los criterios
de consenso (BARTHA,
L. et al. Multiple Chemical Sensitivity: a 1999 Consensus. Arch.
Environ. Health. 1999; 54: 147-149)
adoptados para el diagnóstico de la IQM son:
-
Los síntomas
son reproducibles con la exposición química repetida.
-
La condición
es crónica.
-
Niveles bajos
de exposición ocasionan manifestaciones del síndrome.
-
Los síntomas
mejoran o se resuelven cuando los incitantes son eliminados.
-
Las
respuestas se presentan a múltiples sustancias sin relación
química.
-
Los
síntomas implican múltiples sistemas orgánicos
Cuando una persona
afectada de este tipo de sintomatología aduzca padecimiento de
sensibilidad química o por sus referencias se pueda inferir tal
posibilidad, diversas entidades oficiales -a partir de la
declaración conjunta de 1994, de la American Lung Association, la
American Medical Association, la U.S. Environmental Protection
Agency y la U.S. Consumer Product Safety Comissión-, recomiendan "no
desestimarlo como de origen psicogénico", sino llevar a cabo el
diagnóstico cuando se cumplan todos los criterios mencionados en el
párrafo anterior, junto con el de otros trastornos concomitantes, si
los hubiese. La exclusión del síndrome de Intolerancia Química
Múltiple solo se admitiría si se diagnosticase otro trastorno
especifico de tipo multiorgánico que diera razón de todo el espectro
de signos y de suasociación con la exposición química, como la
mastocitosis y la porfiria.
Respecto a la
conclusión del grupo de expertos convocados por la OMS, aludida en
el apartado "1. Introducción", de que se debería sustituir todas las
mencionadas denominaciones por la de intolerancia ambiental
idiopática, , conviene señalar que, siguiendo este criterio, ésta
es la expresión unificada empleada para referirse a los trastornos
de esta naturaleza estudiados en el volumen 15, número 3 (julio -
septiembre de 2000) de Occupational Medicine: State of the Art
reviews, "Multiple Chemical Sensitivity/Idiopathic Environmental
Intolerance". Las razones en las que se basa dicha conclusión son:
1) El uso del término "sensibilidad" puede ser entendido como un
fenómeno relacionado con la alergia, lo que carece de fundamento
científico. 2) Se han descrito intolerancias ambientales distintas
de las de tipo químico (p. ej. a campos magnéticos). 3) La relación
entre los síntomas y las exposiciones consideradas no está
demostrada. 4) Ni la IQM ni la EA pueden ser reconocidas como
enfermedades clínicamente definidas con mecanismos fisiopatológicos
aceptados de manera general o criterios validados para su
diagnóstico, tal como ya se ha expuesto.
aCLASIFICACIÓN
IQM ICD-10 (V. 3.1) : T 78.4 (en España este código está indicado
como "Alergia No Especificada".
aSi
está Vd. afectado/a y diagnosticado por esta patología le puede ser
de utilidad descargar nuestro
Documento sobre
Recomendaciones en la Anestesia y Fármacos a Evitar en la IQM
(pdf en castellano de 29 Kb), elbaorado por el comité científico del
IFR con la especial participación del Dr. Antonio Montes Pérez,
anestesiólogo, jefe de nuestra Unidad de Dolor Crónico Benigno.
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Workshop: International Programme on Chemical Safety (IPCS)/German
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Idiopathic environmenta intolerances: Overview
Occup. Med. (July-Sept. Págs. 497-510).
-
SPARKS, P. J.,
Guest Editor Multple Chemical Sensitivity/Idiopathic Environmental
Intolerance
Occup. Med.: State of the Art Reviews, Vol. 15, N° 3,
July-September 2000.
Créditos:
Tomado
de Notas Técnicas de Prevención (NTP
557) del Instituto Nacional de Higiene y Seguridad en el
Trabajo (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales).Dr. Jordi Obiols
Quinto.
EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS DE INTERÉS
Campimetría
La
campimetría es la medición del campo visual, que se afecta muy
frecuentemente en los casos de neurotoxicidad.
Puede
acceder a un sencillo análisis campimetrico por Internet (en inglés)
en la siguiente dirección:
http://www.testvision.org/ .

Test QEESI© (Quick Environmental
Exposure and Sensitivity Inventory) ó Test Rápido de Exposición
Química y Sensibilidad.
Este test es uno de los más
ampliamente utilizados en este contexto. Puede
descargar aquí
(pdf en castellano 55 Kb.)
un traducción validada
en formato DIN A4 o
aquí en su versión de tríptico (pdf en castellano 154 Kb.).
aVea
también la página de nuestra Unidad de Fatiga Crónica
aVea
también la página de nuestra Unidad de Fibromialgia
aLe
recomendamos que acceda a nuestro
Foro de Pacientes, donde podrá contactar con otros afectados y
con profesionales, obteniendo información veraz y contrastada.
a
España ratificó en
1998 el Convenio de Aarhus sobre información, participación y
justicia en relación al medio ambiente. Puede consultarlo desde
este
enlace externo (pdf en castellano).
aAlgunos
enfermos refieren encontrar mejoría clínica con una dieta hipotóxica
que se comenta en nuestra página sobre
la "Dieta de Eliminación".
aLe
recomendamos que de forma complementaria a la información de esta
página descargue la
Nota Técnica de Prevención NTP-595 (Ministerio de Trabajo y Asuntos
Sociales) titulada: "Plaguicidas:
riesgos en las aplicaciones en interior de locales"
(enlace externo)
aLe
recomendamos que de forma complementaria a la información de esta
página descargue la
Nota Técnica de
Prevención NTP-557 (Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales) titulada: "Intolerancia
Ambiental Idiopática, Intolerancia Química Múltiple y fenómenos
asociados"
(enlace externo).
aAcceda
al Blog "Mi Estrella de Mar" sobre aspectos prácticos de la
IQM
(enlace externo).
aDescargue
información sobre Intolerancia Química Múltiple del Ministerio de
Trabajo y Asuntos Sociales
(pdf 47 Kb.)
aPuede
Vd. descargarse y rellenar un amplio listado de sustancias que
pueden provocar Intolerancia Ambiental Idiopática. Formato pdf (66
Kb.).
aMascarilla
recomendada: 3M 9914 (con carbón activo)
(enlace externo sin
interés comercial a título informativo). |