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Dolor, patología y cambios
degenerativos en la región dorsal están relacionados con cambios
posturales (incluyendo escoliosis y cifosis), afecciones de los
órganos internos, función estática y/o dinámica espinal alterada
(relacionada con disfunción de los tejidos blandos: ligamentos,
músculos y discos vertebrales) y disfunción de las
articulaciones costovertebrales facetarias. De manera que los
síntomas pueden ser muy variados dependiendo del origen, desde un
dolor constante y difuso en la región dorsal hasta un dolor agudo
localizado a un lado de la vértebras dorsales que puede irradiarse a
lo largo de la costilla, incluso pudiendo dificultar la respiración
o movimiento del tronco o cuello.

Vértebras dorsales y su
articulación con las costillas
La región dorsal que consta de 12
vértebras dorsales que se articulan con 12 pares de costillas, a
pesar de ser la región más larga de la columna es también la menos
móvil. La limitación de la flexión es debida a que la altura de los
discos intervertebrales dorsales que son de altura un 20-25% de la
altura del cuerpo de las vértebras dorsales (la relación más baja de
la columna) y por el hecho de que la vértebras dorsales están unidas
a la caja torácica limitando la rotación y flexión lateral. Por lo
que todo movimiento de las dorsales viene acompañado siempre de
movimiento de las costillas. Y es que la función de las dorsales no
es la de aportar movilidad sino más bien la de protección de los
órganos vitales formando parte de la caja torácica, que podría
aguantar hasta 1,200 kilos de presión.

Caja torácica, vista lateral.
Dado que afecciones de las vísceras
contenidas en la caja torácica pueden producir patrones de dolor
similares a los causados por lesiones musculoesqueléticas, por lo
que es necesario descubrir la causa en cada caso y descartar otras
causas no asociadas a la columna como angina de pecho, úlceras y
problemas gastrointestinales, tumores, fracturas, etc.
Cuando la dorsalgia se produce de
forma aguda y es muy intensa, debe motivar una consulta urgente al
reumatólogo, pues existen diversas patologías, como por ejemplo los
aplastamientos o fracturas vertebrales, que pueden producirla y que
requieren un enfoque terapéutico precoz.
En muchas ocasiones, la dorsalgia se
mantiene de forma constante y prolongada en el tiempo y se extiende
hacia los hombros y zona baja del cuello, ocasionando molestias
continuas que preocupan mucho al paciente y con negatividad de todas
las pruebas médicas. En estos casos, lo habitual es que se deba a
una contractura muscular.
La
contractura muscular consiste en la contracción persistente e
involuntaria de un músculo. Puede ser causa o consecuencia del dolor
de espalda.
La contractura muscular como causa del
dolor de espalda alto
En estos casos, la
contractura aparece esencialmente cuando se exige al músculo un
trabajo superior al que puede realizar, ya sea intenso y puntual -
por ejemplo, un esfuerzo excesivo- o mantenido y menos intenso - por
ejemplo, mantener unas horas una postura inadecuada -.
Por otra parte,
algunas anomalías de la columna vertebral o desequilibrios de la
musculatura favorecen que unos grupos musculares estén trabajando
constantemente más de lo necesario, lo que les predispone a
contracturarse.
Eso mismo ocurre
cuando falta potencia a la musculatura y se le exige que realice
esfuerzos que exceden su capacidad. Algunos estudios científicos han
demostrado que la musculatura paravertebral es simétrica; la del
lado izquierdo y derecho tiende a ser similar con independencia de
que el individuo sea diestro o zurdo. En pacientes que han sido
operados de la espalda, o que han padecido dolores de espalda de
forma crónica, la musculatura paravertebral puede atrofiarse hasta
en un 80 por ciento con respecto a la del lado sano, facilitando un
reparto asimétrico de las cargas, la sobrecarga muscular o discal y
la aparición de nuevos episodios dolorosos.
En ese tipo de
situaciones es fundamental hacer el ejercicio adecuado para cada
caso específico, con el fin de contrarrestar esa tendencia y evitar
la repetición de las crisis.
La contractura
muscular causa dolor de espalda por varios mecanismos:
La contractura de un
músculo activa directamente los nervios del dolor que están en él,
desencadenando dolor de espalda.
Además, el músculo
contracturado puede comprimir la arteria, disminuyendo su riego
sanguíneo. En esa situación se forma un círculo vicioso, porque el
músculo con menos riego tiende a contracturarse más fácilmente y,
además, la falta de sangre activa más los nervios del dolor. El
estrés o la ansiedad producida por el dolor continuo, mantiene la
contractura y así sucesivamente.
Si esa situación se
mantiene un período prolongado o se repite con frecuencia, el
músculo se contractura cada vez con mayor facilidad. En esa
situación, hacer el ejercicio físico adecuado es fundamental para
romper la tendencia.
Debe evitarse la sobremedicación y la realización de pruebas médicas
más allá de lo razonable, ofrecer soporte psicológico cognitivo y
evitar los movimientos que favorecen el dolor. La inactividad está
desaconsejada.
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