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La articulación del codo, formada por
el húmero, el cúbito y el radio, así como sus
estructuras
vecinas, son causa frecuente de dolor. Esta articulación es muy
móvil y se utiliza de forma constante, lo que hace que la alteración
de su función sea muy evidente y moleste mucho al enfermo.
Muchas estructuras del codo están
protegidas por bursas que son responsables de muchos procesos
de larga duración. El Nervio Cubital trascurre por una corredera y
su afectación puede producir sensaciones como alteraciones de la
sensibilidad, hormigueos, calambres, acorchamiento, etc. en el 4º y
5º dedos de la mano. Si estas sensaciones (parestesias) se mantienen
durante un tiempo, puede sumarse una clara debilidad al flexionar el
5º dedo.
Podemos sentir dolor en el codo como
consecuencia de un problema a nivel de nuestra columna cervical baja
(C6-C7), como por ejemplo, una hernia discal. Las lesiones del
hombro y las de la muñeca, también pueden repercutir en el codo o
ser incluso su síntoma más evidente. En los casos de dolor referido,
los movimientos del codo, ya sean pasivos o activos, no producirán
más dolor.
Muchas enfermedades inflamatorias
pueden afectar esta articulación y no puede desacartarse que una
artritis exclusivamente en el codo sea el primer signo de una
artritis más generalizada, pero lo más frecuente es que la patología
tenga relación con las partes blandas de la articulación y sea
localizada. La artritis del codo cursa casi siempre con una clara
imposibilidad para la extensión completa.
Las bursitis, o inflamaciones de las
bursas, son frecuentes, sobre todo la que corresponde el olécranon
(bursitis olecraneana). Se puede observar una tumefacción o
engrosamiento sobre dicha estructura anatómica. La movilidad está
conservada.
La afectación más frecuente en el
codo es la epicondilitis o "codo del tenista", aunque se produce
mayoritariamente en personas que no jugan al tenis, pero que hacen
movimientos de repetición, sobre todo de giro del antebrazo o
extensión de la muñeca. La exploración es sencilla y muy
concluyente. Las pruebas de imágen confirman la sobreutilización
articular. Aunque el movimiento es doloroso, no debe existir
limitación del mismo, pero en la práctica puede ser muy difícil
girar el pomo de una puerta, abrir un grifo o incluso beber de un
vaso.
La forma más eficaz de tratamiento
son los antiinflamatorios aplicados de forma tópica (pomadas o
geles), pero también se pueden asociar a la vía oral. La capsaicína,
una sustancia derivada del chile, también se utiliza por sus
propiedades analgésicas, aunque es muy irritante para la piel.
La recomendación en la terapia física
es el reposo en las fases iniciales, para posteriormente utilizar
ultrasonidos con un posterior masaje de sedación. En la fase aguda
la cinesiterapia debe evitarse, pero en cambio tanto la pasiva, como
la activa-asistida es útil para prevenir las recaídas. Recientes
investigaciones han cuestionado la eficacia de remedios tradicionales
como las bandas protectoras, los antiinflamatorios y los
tratamientos fisioterápicos, aunque parecen ser útiles en algunos
pacientes.
Si estos métodos no son del todo
efectivos, es
conveniente realizar una infiltración local con corticoides y
anestésico, en el punto de máximo dolor. El efecto de la
infiltración
parece ser mayor si se acompaña de la utilización de ortesis (como
una simple cincha con correa) para mantener el reposo de la
articulación. Nuestra Unidad de Ecografía
Intervencionista tiene amplia experiencia en el tratamiento de
patologías del codo.
En casos refractarios al tratamiento
habitual, puede ensayarse la inyección de toxina botulínica que
parece ser eficaz por el efecto de relajación muscular que induce,
pero esta técnica no está exenta de efectos secundarios. Por último,
la cirugía, cuando ya existe una afectación crónica del tendón,
puede estar indicada, aunque no está clara su eficacia en el largo
plazo.
PRUEBAS CLÁSICAS PARA LA DETECCIÓN DE
EPICONDILITIS
Prueba de la hiperextensión: El
paciente debe intentar extender la muñeca, con el puño cerrado, con
el brazo estirado y contra la resistencia del médico.
Prueba de la supinación: Se pide al
paciente que, con el brazo flexionado, intente alejarlo del cuerpo
(supinación del antebrazo), contraresistencia.
Prueba de la silla: Se solicita al
enfermo que levante una silla desde atrás, con el brazo extendido y
con la mano por delante del respaldo.
aLe
recomendamos que acceda a nuestro
Foro de Pacientes, donde podrá contactar con otros afectados y
con profesionales, obteniendo información veraz y contrastada.
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