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DE INTERÉS

En este enlace encontrará información sobre las enfermedades reumáticas más comunes.

 


Acceda a toda la bibliografía sobre Artritis Reumatoide a través de PubMed©


Descargue la "Artritis Reumatoide: guía de la enfermedad para el paciente" de la Sociedad Española de Reumatología (pdf en castellano 15,2 Mb.)

DAS -28


NUESTRO FORO

 

ARTRITIS REUMATOIDE

 

La artritis reumatoide (AR) es una enfermedad crónica y degenerativa que se caracteriza por provocar inflamación en la membrana sinovial (membrana que alimenta, protege y cubre los cartílagos) de las articulaciones. La inflamación de esta membrana es la responsable del dolor, de la hinchazón claramente visible y de la sensación de rigidez que los pacientes pueden sentir por las mañanas. La persistencia de la inflamación de la membrana sinovial provoca que el hueso se dañe y aparezcan pequeñas erosiones. La enfermedad afecta con más virulencia a unas articulaciones que a otras, y hay algunas que nunca se alteran. Así, las más afectadas son las muñecas, los dedos de las manos y de los pies, los codos, los hombros, las caderas, las rodillas y los tobillos. Afecta aproximadamente al 1% de la población general. Cada año se producen en España unos 6.500 nuevos casos de AR. Esta enfermedad afecta principalmente a las mujeres y suele aparecer en torno a los 40 y 45 años. Sin embargo, también los niños y los ancianos pueden padecerla.

Causas

La causa de la aparición es desconocida. Se han estudiado agentes infecciosos como las bacterias o los virus y, aunque se han encontrado datos sugerentes en algunos casos, aún no hay evidencias que confirmen su implicación.

Pensamos que puede tener un origen genético puesto que el propio sistema inmune ataca a las articulaciones porque no las reconoce como propias y por ello se inflaman. Asimismo, se cree que ciertas proteínas que se transmiten de forma hereditaria podrían predisponer a la enfermedad. Un trabajo de MacGregor AJ (Arthritis Rheum 2000;43:30) atribuye a los factores genéticos un 60% en la aparición de la AR y un 40% a factores ambientales.

Un estudio realizado sobre hijos de padres con AR y controles sólo demostró un ligerísimo incremento de la incidencia de la enfermedad (7 familiares de primer grado por cada 1000 para los primeros y 4 para el grupo control) (Jones MA. Ann Rheum Dis 1996;55:89).

Un estudio reciente (junio de 2006) relaciona el hábito de fumar con la aparición de la Artritis Reumatoide de forma muy significativa (enlace externo al abstract). También los tratamientos contra el VIH se ha visto que pueden desencadenar la enfermedad.

Síntomas

El síntoma principal es la inflamación que resulta apreciable a simple vista. En ocasiones puede producirse el derrame del líquido sinovial. La inflamación de las articulaciones afectadas causa dolor en el individuo que las padece. Además, aparecen abultamientos duros (nódulos reumatoides) en las zonas de roce de la piel como los codos, el dorso de los dedos de las manos y de los pies. También pueden localizarse en el interior del organismo. Con el tiempo se produce una deformidad debido al deterioro progresivo de las articulaciones afectadas. A menudo causa sequedad de la piel y las mucosas. Esto ocasiona una inflamación y posterior atrofia de las glándulas que fabrican las lágrimas, la saliva, los jugos digestivos o el flujo vaginal (síndrome de Sjögren). La rigidez articular es otro de los síntomas de la patología. Generalmente aparece por la mañana y va desapareciendo progresivamente a medida que el paciente ejerce su actividad diaria. Pueden registrarse además todos esto signos:


- Cansancio
- Fiebre
- Hormigueos en las manos y en los pies
- Dolor en el pecho
- Depresión

Síntomas Sugestivos

Un reciente estudio ha permitido determinar que la presencia de inflamación en cualquier articulación, dolor en las articulaciones de las manos y la rigidez de las manos por las mañanas, son signos suficientemente sugestivos como para sospechar e iniciar un estudio de Artritis Reumatoide.
 

Factores Pronósticos

El sexo femenino, la presencia de Factor Reumatoide (FR) y los Anticuerpos Antipéptidos Citrulinados (Ac.antiPCC) han sido estudiados como factores pronósticos.

Los títulos de Ac.antiPCC, de alta especificidad, se relacionan con la actividad persistente de la enfermedad y con el daño radiológico, por lo que son el principal factor pronóstico analítico en la AR y parecen seleccionar al grupo de peor evolución. La presencia de estos anticuerpos parece estar desencadenada por algunos factores ambientales como el tabaco y asienta sobre una base genética predisponente que se encuentra en el sistema HLA.

La existencia de alelos de la molécula HLA DR adopta una expresión dual, favorecedora y protectora que requiere más estudios para ser concretada.

Por otra parte, el tiempo de evolución de la enfermedad antes del inicio de un tratamiento así como un tratamiento insuficiente en las fases iniciales son factores que empeoran el pronóstico y el daño radiológico.

El Factor Reumatoide se encuentra a menudo en pacientes con enfermedades no reumáticas, como la rubeola, las hepatitis o la gripe, pero también aparece en personas sanas (5 % de los jóvenes y hasta el 25 % en ancianos).

Diagnóstico

Debido a que la aparición de los síntomas de esta enfermedad no son muy claros en su inicio, el diagnóstico precoz resulta difícil. Sin embargo, es muy importante que se diagnostique pronto por un reumatólogo ya que de ello depende la evolución de la patología. Cuando la artritis reumatoide evoluciona, las radiografías detectan la erosión en las articulaciones. Asimismo, los análisis de sangre detectan la presencia de unos anticuerpos característico de la enfermedad.

La Resonancia Magnética de manos se ha demostrado como muy sensible para detectar las lesiones que aparecen en las personas con Artritis Reumatoide, incluso en fases muy precoces o prodrómicas.

En agosto de 2010, el Colegio Americano de Reumatología, y la Liga Europea de reumatología, han publicado los nuevos criterios diagnósticos de la Artritis Reumatoide, que puede descargar desde éste enlace interno.

Artritis y cáncer

A diferencia de los que muchos enfermos piensan, no existe una mayor incidencia de cáncer en los pacientes con AR. Sólo existe en el caso del Linfoma, que parece relacionado con características genéticas de la enfermedad y con las infecciones previas por un virus conocido como de "Epstein Barr".

Artritis y Osteroporosis

La gran prevalencia en el sexo femenino, la situación de inflamación mantenida en el tiempo, el compromiso de diferentes órganos y sistemas del organismo, la limitación funcional que conlleva inmovilización, a veces prolongada y la necesidad de medicarse con corticoides, facilita la aparición de osteoporosis, que debe ser controlada y prevenida. El Etidronato, Alendronato y Risedronato, son los fármacos que, por el momento, han demostrado más eficacia en la prevención de la osteroporosis inducida por estas circunstancias.

Se están estudiando fármacos que aúnen la prevención de la osteoporosis en la artritis con una acción antierosiva.

Nódulos reumatoides

El nódulo reumatoide es un proceso inflamatorio cutáneo y/o subcutáneo y constituye una manifestación extra-articulares clásica de la artritis reumatoide.

Se desconoce la etiopatogenia de dichos nódulos, se han propuesto que son el resultado de mecanismos vasculíticos, traumatismos repetidos y el depósito de inmunocomplejos como factores responsables de su desarrollo.

Los nódulos reumatoides consisten en nódulos subcutáneos, de 1-5 centímetros de diámetro, de consistencia firme y no muestran signos inflamatorios, adheridos a planos profundos. Las localizaciones más frecuentes son las zonas de flexión y roce como los codos, los dedos de las manos, las rodillas y los pabellones auriculares.

También se han descrito nódulos reumatoides extra-cutáneos en pacientes con artritis reumatoide que presentaban este tipo de lesiones en esclera, músculo esquelético, pulmón o corazón. Habitualmente las lesiones son asintomáticas y se no ulceran.

Habitualmente los nódulos reumatoides son asintomáticos y no requieren tratamiento.

La infiltración intralesional con corticoides reduce el tamaño de la lesión, pero rara vez se consigue la desaparición completa.

En caso de que alguna de las lesiones produzca molestias, la extirpación quirúrgica es curativa, pero no previene la aparición de nuevos nódulos en localizaciones adyacentes.

 

Tratamiento

El tratamiento engloba dos tipos de fármacos: los que se usan para aliviar el dolor (antiinflamatorios y corticoides), y los que sirven para modificar la enfermedad a largo plazo. Estos últimos pueden ser efectivos semanas e, incluso, meses después del tratamiento. No son eficaces en el 100 por cien de los pacientes, por lo que habitualmente el médico prescribe varios de forma secuencial hasta encontrar aquel que sea más eficaz y mejor tolerado.

En los últimos tiempos (unos diez años), se ha producido una verdadera "revolución" en el tratamiento de la enfermedad. Están apareciendo productos muy eficaces (terapia biológica) en el control de las artritis resistentes a los tratamientos más clásicos. El equipo de reumatólogos del Instituto Ferran de Reumatología podrá comentarle ampliamente la conveniencia o no, de aplicarlos en su caso concreto.

Los agentes biológicos del tipo anti-TNF, no parecen incrementar el riesgo de cáncer en los pacientes sometidos a estos tratamientos, en cambio, los pacientes con AR muy activa, de forma persistente, si parecen tener mayor riesgo para desarrollar linfomas, lo que exige un control activo de la enfermedad. Un paciente con AR debe estar siempre bajo control médico especializado.

Puede accedear a hojas informativas sobre estos y otros tratamientos en el siguiente enlace externo hacia la Sociedad Española de Reumatología.

Los efectos adversos de estas medicaciones se inscriben en el Registro BIOBADASER para su estudio.

Una de las novedades en el ámbito del tratamiento de la Artritis Reumatoide rebelde y severa, es la utilización de un sistema de filtrado de determinados componentes de la sangre conocido como Aféresis de Granulocitos o Granulocitoaféresis (Adacolumn ®).

Institut Ferran de Reumatología está en disposición de ofrecerle, en sus instalaciones de Clínica CIMA, este avanzado método. Esta posibilidad no es una panacea, debe ser considerada un tratamiento experimental y solo debe sugerirse tras una rigurosa selección del paciente, en casos graves y cuando no es posible utilizar otras formas de tratamiento.

Otras patologías inflamatorias de tipo reumático (Lupus, Behçet...) o intestinal (Colitis Ulcerosa, Enfermedad de Crohn...) también pueden beneficiarse de esta técnica.
 

 

 

Recomendaciones

La vida de una persona con artritis reumatoide tiene que adaptarse a su enfermedad. Así, hay que evitar una vida agitada, abstinencia absoluta del tabaco, evitar la exposición al sol y los movimientos bruscos, conviene dormir una media de 10 horas y evitar aquellos trabajos que requieran un ejercicio físico intenso.

Es importante alertar al reumatólogo sobre la aparición de lesiones en la piel.

Durante la jornada laboral, hay que mantener una posición recta en el asiento y evitar permanecer con el cuello o la espalda doblados durante mucho tiempo. Asimismo, durante el reposo es conveniente mantener una postura adecuada, evitar las doblar las articulaciones y mantener los brazos y las piernas estirados.

El calzado tiene que ser elástico, firme y de piel. El talón debe llevarse sujeto, la puntera ancha y el empeine lo suficientemente alto para que no se produzcan rozaduras. La obesidad puede provocar un sobrepeso sobre las articulaciones, por ello, hay que intentar llevar una dieta sana e equilibrada y evitar aumentar de peso. No existen alimentos contraindicados en la AR o que hayan demostrado eficacia en mejorar las expectativas de la enfermedad.

 


aPuede acceder a una excelente monografía de la Sociedad Española de Reumatología (enlace externo a la Guía de Práctica Clínica para el manejo de la Artritis Reumatoide -2007-).

aLe recomendamos que acceda a nuestro Foro de Pacientes, donde podrá contactar con otros afectados y con profesionales, obteniendo información veraz y contrastada.

aPuede ampliar información descargando el siguiente artículo (pdf en castellano 235 Kb.). Obtenido de:

 

 

 
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