|
La artritis reumatoide
(AR)
es una enfermedad crónica y degenerativa que se caracteriza por
provocar inflamación en la membrana sinovial (membrana que
alimenta,
protege y cubre los cartílagos) de las articulaciones. La
inflamación de esta membrana es la responsable del dolor, de la
hinchazón claramente visible y de la sensación de rigidez que los
pacientes pueden sentir por las mañanas. La persistencia de la
inflamación de la membrana sinovial provoca que el hueso se dañe y
aparezcan pequeñas erosiones. La enfermedad afecta con más
virulencia a unas articulaciones que a otras, y hay algunas que
nunca se alteran. Así, las más afectadas son las muñecas, los dedos
de las manos y de los pies, los codos, los hombros, las caderas, las
rodillas y los tobillos. Afecta aproximadamente al 1% de la
población general. Cada año se producen en España unos 6.500
nuevos casos de AR. Esta enfermedad afecta principalmente a las
mujeres y suele aparecer en torno a los 40 y 45 años. Sin embargo,
también los niños y los ancianos pueden padecerla.
Causas
La
causa de la aparición es desconocida. Se han estudiado agentes
infecciosos como las bacterias o los virus y, aunque se han
encontrado datos sugerentes en algunos casos, aún no hay evidencias
que confirmen su implicación.
Pensamos que puede tener un origen genético puesto que el propio
sistema inmune ataca a las articulaciones porque no las reconoce
como propias y por ello se inflaman. Asimismo, se cree que ciertas
proteínas que se transmiten de forma hereditaria podrían predisponer
a la enfermedad. Un trabajo de MacGregor AJ (Arthritis Rheum
2000;43:30) atribuye a los factores genéticos un 60% en la aparición
de la AR y un 40% a factores ambientales.
Un
estudio realizado sobre hijos de padres con AR y controles sólo
demostró un ligerísimo incremento de la incidencia de la enfermedad
(7 familiares de primer grado por cada 1000 para los primeros y 4
para el grupo control) (Jones MA. Ann Rheum Dis 1996;55:89).
Un
estudio reciente (junio de 2006) relaciona el hábito de fumar con la
aparición de la Artritis Reumatoide de forma muy significativa (enlace
externo al abstract). También los tratamientos contra el VIH se
ha visto que pueden desencadenar la enfermedad.
Síntomas
El síntoma principal es la inflamación que resulta apreciable a
simple vista. En ocasiones puede producirse el derrame del líquido
sinovial. La inflamación de las articulaciones afectadas causa dolor
en el individuo que las padece. Además,
aparecen abultamientos duros (nódulos reumatoides) en las zonas de
roce de la piel como los codos, el dorso de los dedos de las manos y
de los pies. También pueden localizarse en el interior del
organismo. Con el tiempo se produce una deformidad debido al
deterioro progresivo de las articulaciones afectadas. A menudo causa
sequedad de la piel y las mucosas. Esto ocasiona una inflamación y
posterior atrofia de las glándulas que fabrican las lágrimas, la
saliva, los jugos digestivos o el flujo vaginal (síndrome de
Sjögren). La rigidez articular es otro de los síntomas de la
patología. Generalmente aparece por la mañana y va desapareciendo
progresivamente a medida que el paciente ejerce su actividad diaria.
Pueden registrarse además todos esto signos:
- Cansancio
- Fiebre
- Hormigueos en las manos y en los pies
- Dolor en el pecho
- Depresión
Síntomas Sugestivos
Un
reciente estudio ha permitido determinar que la presencia de
inflamación en cualquier articulación, dolor en las articulaciones
de las manos y la rigidez de las manos por las mañanas, son signos
suficientemente sugestivos como para sospechar e iniciar un estudio
de Artritis Reumatoide.
Factores
Pronósticos
El sexo femenino, la
presencia de Factor Reumatoide (FR) y los Anticuerpos Antipéptidos
Citrulinados (Ac.antiPCC) han sido estudiados como factores
pronósticos.
Los títulos de Ac.antiPCC,
de alta especificidad, se relacionan con la actividad persistente de la enfermedad y
con el daño radiológico, por lo que son el principal factor
pronóstico analítico en la AR y parecen seleccionar al grupo de peor
evolución. La presencia de estos anticuerpos parece estar
desencadenada por algunos factores ambientales como el tabaco y
asienta sobre una base genética predisponente que se encuentra en el
sistema HLA.
La existencia de
alelos de la molécula HLA DR adopta una expresión dual, favorecedora
y protectora que requiere más estudios para ser concretada.
Por
otra parte, el tiempo de evolución de la enfermedad antes del inicio
de un tratamiento así como un tratamiento insuficiente en las fases
iniciales son factores que empeoran el pronóstico y el daño
radiológico.
El Factor Reumatoide
se encuentra a menudo en pacientes con enfermedades no reumáticas,
como la rubeola, las hepatitis o la gripe, pero también aparece en
personas sanas (5 % de los jóvenes y hasta el 25 % en ancianos).
Diagnóstico
Debido a que la aparición de los síntomas de esta enfermedad no son
muy claros en
su
inicio, el diagnóstico precoz resulta difícil. Sin embargo, es muy
importante que se diagnostique pronto por un reumatólogo ya que de
ello depende la evolución de la patología. Cuando la artritis
reumatoide evoluciona, las radiografías detectan la erosión en las
articulaciones. Asimismo, los análisis de sangre detectan la
presencia de unos anticuerpos característico de la enfermedad.
La
Resonancia Magnética de manos se ha demostrado como muy sensible
para detectar las lesiones que aparecen en las personas con Artritis
Reumatoide, incluso en fases muy precoces o prodrómicas.
En
agosto de 2010, el Colegio Americano de Reumatología, y la Liga
Europea de reumatología,
han publicado los nuevos criterios diagnósticos de la Artritis
Reumatoide,
que puede descargar desde
éste enlace interno.
Artritis y cáncer
A
diferencia de los que muchos enfermos piensan, no existe una mayor
incidencia de cáncer en los pacientes con AR. Sólo existe en el caso
del Linfoma, que parece relacionado con características genéticas
de la enfermedad y con las infecciones previas por un virus conocido
como de "Epstein Barr".
Artritis y
Osteroporosis
La
gran prevalencia en el sexo femenino, la situación de inflamación
mantenida en el tiempo, el compromiso de diferentes órganos y
sistemas del organismo, la limitación funcional que conlleva
inmovilización, a veces prolongada y la necesidad de medicarse con
corticoides, facilita la aparición de osteoporosis, que debe ser
controlada y prevenida. El Etidronato, Alendronato y Risedronato,
son los fármacos que, por el momento, han demostrado más eficacia en
la prevención de la osteroporosis inducida por estas circunstancias.
Se
están estudiando fármacos que aúnen la prevención de la osteoporosis
en la artritis con una acción antierosiva.
Nódulos reumatoides
El nódulo reumatoide es un proceso
inflamatorio cutáneo y/o subcutáneo y constituye una manifestación
extra-articulares clásica de la artritis reumatoide.
Se desconoce la etiopatogenia de dichos nódulos, se han propuesto
que son el resultado de mecanismos vasculíticos, traumatismos
repetidos y el depósito de inmunocomplejos como factores
responsables de su desarrollo.
Los nódulos reumatoides consisten en nódulos subcutáneos, de 1-5
centímetros de diámetro, de consistencia firme y no muestran signos
inflamatorios, adheridos a planos profundos. Las localizaciones más
frecuentes son las zonas de flexión y roce como los codos, los dedos
de las manos, las rodillas y los pabellones auriculares.
También se han descrito nódulos reumatoides extra-cutáneos en
pacientes con artritis reumatoide que presentaban este tipo de
lesiones en esclera, músculo esquelético, pulmón o corazón.
Habitualmente las lesiones son asintomáticas y se no ulceran.
Habitualmente los nódulos reumatoides son asintomáticos y no
requieren tratamiento.
La infiltración intralesional con corticoides reduce el tamaño de la
lesión, pero rara vez se consigue la desaparición completa.
En caso de que alguna de las lesiones produzca molestias, la
extirpación quirúrgica es curativa, pero no previene la aparición de
nuevos nódulos en localizaciones adyacentes.
Tratamiento
El tratamiento engloba dos tipos de fármacos: los que se usan para
aliviar el dolor (antiinflamatorios y corticoides), y los que sirven
para modificar la enfermedad a largo plazo. Estos últimos pueden ser
efectivos semanas e, incluso, meses después del tratamiento. No son
eficaces en el 100 por cien de los pacientes, por lo que
habitualmente el médico prescribe varios de forma secuencial hasta
encontrar aquel que sea más eficaz y mejor tolerado.
En los últimos tiempos
(unos diez años), se ha producido una verdadera "revolución" en el
tratamiento de la enfermedad. Están apareciendo productos muy eficaces (terapia biológica) en el control de las
artritis resistentes a los tratamientos más clásicos. El equipo de
reumatólogos del Instituto Ferran de Reumatología podrá comentarle
ampliamente la conveniencia o no, de aplicarlos en su caso concreto.
Los agentes biológicos
del tipo anti-TNF, no parecen incrementar el riesgo de cáncer en los
pacientes sometidos a estos tratamientos, en cambio, los pacientes
con AR muy activa, de forma persistente, si parecen tener mayor
riesgo para desarrollar linfomas, lo que exige un control activo de
la enfermedad. Un paciente con AR debe estar siempre bajo control
médico especializado.
Puede accedear a hojas informativas sobre estos y otros tratamientos
en el siguiente
enlace externo hacia la Sociedad Española de Reumatología.
Los efectos adversos de estas medicaciones se inscriben en el
Registro
BIOBADASER para su
estudio.
Una
de las novedades en el ámbito del tratamiento de la
Artritis
Reumatoide
rebelde y severa, es la utilización de un sistema de filtrado de
determinados componentes de la sangre conocido como
Aféresis de
Granulocitos o Granulocitoaféresis (Adacolumn
®).
Institut Ferran de
Reumatología está en disposición de ofrecerle, en sus instalaciones
de Clínica CIMA, este avanzado método. Esta posibilidad no es una
panacea, debe
ser considerada un tratamiento experimental y solo debe sugerirse
tras una rigurosa selección del paciente, en casos graves y cuando
no es posible utilizar otras formas de tratamiento.
Otras patologías
inflamatorias de tipo reumático (Lupus, Behçet...) o intestinal
(Colitis Ulcerosa, Enfermedad de Crohn...) también pueden
beneficiarse de esta técnica.
Recomendaciones
La vida de una persona con artritis reumatoide tiene que adaptarse a
su enfermedad. Así, hay que evitar una vida agitada, abstinencia
absoluta del tabaco, evitar la exposición al sol y los movimientos
bruscos, conviene dormir una media de 10 horas y evitar aquellos
trabajos que requieran un ejercicio físico intenso.
Es
importante alertar al reumatólogo sobre la aparición de lesiones en
la piel.
Durante la jornada
laboral, hay que mantener una posición recta en el asiento y evitar
permanecer con el cuello o la espalda doblados durante mucho tiempo.
Asimismo, durante el reposo es conveniente mantener una postura
adecuada, evitar las doblar las articulaciones y mantener los brazos
y las piernas estirados.
El calzado tiene que
ser elástico, firme y de piel. El talón debe llevarse sujeto, la
puntera ancha y el empeine lo suficientemente alto para que no se
produzcan rozaduras. La obesidad puede provocar un sobrepeso sobre
las articulaciones, por ello, hay que intentar llevar una dieta sana
e equilibrada y evitar aumentar de peso. No existen alimentos
contraindicados en la AR o que hayan demostrado eficacia en mejorar
las expectativas de la enfermedad.
aPuede
acceder a una excelente monografía de la Sociedad Española de
Reumatología (enlace
externo a la Guía de Práctica Clínica para el manejo de la Artritis
Reumatoide -2007-).
aLe
recomendamos que acceda a nuestro
Foro de Pacientes, donde podrá contactar con otros afectados y
con profesionales, obteniendo información veraz y contrastada.
aPuede
ampliar información descargando el siguiente
artículo (pdf en castellano
235 Kb.). Obtenido de :
|